Conocía bien el lenguaje del desierto. Dispuesto a demostrar, Es su leyenda personal. Un maestro es, dice, Garantiza ser más perfecto. Volando sobre el suelo Vamos a ver la realidad. No hay temor, dinero ni gloria Que consiga hacernos olvidar. En el centro ves cómo el ego se endurece, Pensando sin querer: ¡no estamos locos esta vez! Un artista es, dice, Nos cautiva con su mierda. Rozando el equilibrio. Jugando con la realidad. No hay temor, dinero ni gloria Que consiga hacernos olvidar. Qué difícil es dejar de pensar En lo que había quedado atrás.