Le entreveran la sonrisa Sostenidos y bemoles, Lleva finos los bigotes: Dos agujas de reloj. De entre sus labios maltrechos, Como un globo en la viñeta, Surge el humo que habla insectos Acechándolo al farol. Ese príncipe harapiento Con un tramontina láser, Ese gedi re-gediento Al que La Fuerza le flaqueó, Se destinta en esta esquina, Y hay testigos que aseveran Que,cruzando la vereda, Se la dieron a traición. Del canillita que espera El diario en la madrugada A la esquinera traviesa Envuelta en rojo punzó, De la vecina que reza A un chiquilín en piyama, Toda la cuadra se acerca A chusmear alrededor. Y al escuchar las sirenas Cada vez más cercanas, Una advertencia le tensa El postrer hilo de sus voz: "Antes que llegue la cana, Cada logi a su gilada; No vaya a ser que haga falta Torcerle el cuello a un gorrión".