Que nada vuelva a su lugar, porque la Pitonisa nos mira. Las mantas de la soledad me abrigan de mi propia ira. Ámame, ámame, aunque sea un disfraz. Yo seréyo seré, el que irá detrás. El viento genera más humo y creeremos que hay fuego y no nos quema. La solución de llegar al punto donde las ansias se convierten en reglas. Ámame, ámame, aunque duela más. Yo seréyo seré, el que aliviará. Y una impronta justicia divina. Seremos las rocas muy frías y no sabremos bailar.