Empezar a correr, eligiendo entre la paz y la fauna gris. Otra vez, los talones son comida de la raíz, insaciable, acordonada en mí. Descubrir algo en mi cabeza que los imanes de la conciencia tiran de aquí para allá. Ya la mierda está envuelta, lista para regalar. Bienvenidos al Jardín Animal. Invitando a volver. Sin perder el ritmo amigo que hay en mí, pasaré unas cuantas veces de largo, sin pretender olvidar los demonios del pasado que suelo ver resucitar. No es sólo un paso en falso. Ya la mierda descubierta. ¡Estoy listo! ¡Vamos ya! En el parque no hay sólo continuos, en el parque