Venid a Cristo, desconsolados; Vuestros pesares El llevará. El os invita al bello puerto Donde descanso habrá, habrá. Venid a Cristo; El os atiende, Aun en sendas de la maldad. Con infinito amor El os busca Y os dará Su verdad, verdad. Venid a Cristo, El os escucha, Y suplicadle en oración. El os envía ángeles santos De Su eterna mansión, mansión. Venid a Cristo de toda tierra Y de lejanas islas del mar. A todos llama Su voz divina: "Venid a mí a morar, morar."